Los retos de una Organización de la Sociedad Civil incipiente

1 de julio de 2024 por
EDDIE ALDAIR MARIN HERNANDEZ

Las organizaciones de la sociedad civil fungen como un actor de cambio para las diversas problemáticas que repercuten en nuestra sociedad, sin embargo, la constitución, operatividad y alcance de su trabajo no suele ser un camino sencillo por el cual avanzar.


En el marco del Proyecto de Fortalecimiento de la Integración Local (PROFIL), iniciativa impulsada, de manera conjunta, por la Agencia Alemana de Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Fundación Merced Querétaro, se implementó el Diagnóstico de Capacidades Institucionales (DiagnOSC) para comprender el estado actual de seis organizaciones, desde no constituidas hasta con más de 10 años de trabajo.[1]


Los resultados fueron tan diversos que requieren un análisis y publicación independiente a este artículo, pero en sentido de lo que busca hablar este documento, se encontró que existe un cuello de botella, por así decirlo, en donde las organizaciones no constituidas se enfrentan a, principalmente, la falta de financiamiento.


Este problema no solamente representa una falta de recursos económicos, sino también humanos, materiales e intelectuales, pero no todo es negativo, dentro del mismo sector existen organizaciones, redes probono, convenios con gobiernos y sector privado impulsados por la misma sociedad civil organizada que fomenta y favorece la participación ciudadana.


El recurso humano es fundamental no solamente para cumplir con el objetivo social por el que surgió la organización, sino también para responder a las obligaciones operativas que representa este trabajo. Pero, al no contar con personas colaboradoras, resulta imposible cumplir con todo lo que esto representa.


Aquí es en donde entra la participación de organizaciones como Fundación Merced Querétaro, Appleseed, Dakshina, entre otras, que otorga, desde asesorías con personas especialistas para temas específicos, hasta fortalecimiento institucional para forjar capacidades dentro de las personas que conforman las organizaciones.


Por otro lado, el cumplimiento del trabajo de la organización representa una necesidad en diversos materiales, desde un inmueble que permita llevar a cabo sus acciones hasta una computadora para las personas colaboradoras.


En el estado de Querétaro, en específico, se han planteado acciones con el gobierno estatal que facilita la renta de espacios estatales a organizaciones de la sociedad civil, así como el préstamo y uso de espacios y equipos para que realicen sus actividades.


De igual manera, existen organizaciones encargadas de canalizar recursos materiales a organizaciones que lo necesitan, como lo hace Fundación Merced Querétaro.


Finalmente, el tercer sector requiere a personas especialistas en organizaciones de la sociedad civil, no solamente para operar a las instituciones, sino también despachos contables, legales y notarías, lo que representa un costo monetario elevado al ser contadas las empresas o personas expertas.


De igual manera, hasta 2021, la Secretaría de Desarrollo Humano y Social del Municipio de Querétaro mantenía un convenio con el Colegio de Contadores con la finalidad de que las notarías realizarán descuentos a organizaciones de la sociedad civil, del municipio de Querétaro, que buscará constituirse.


Como reflexión final, considero que existen algunas acciones, muy aplaudibles, que fomentan la participación ciudadana desde un sector específico como lo son las organizaciones de la sociedad civil, sin embargo, aún existe un camino largo por recorrer que necesita la suma de los diferentes sectores; gubernamental, empresarial y social.


Juntos y juntas podemos crear un espacio cívico que fomente el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil organizada.


[1] Cabe mencionar que el proyecto continúa en ejecución y se está acompañando a las seis organizaciones participantes para fortalecerse institucionalmente.